Plan Provincial de Lectura

El arte nos vincula con la realidad desde un lugar distinto. El arte, en nuestro caso la literatura, ofrece la maravillosa posibilidad de imaginar, en términos de Éluard: crear nuevos mundos dentro del mundo. Luego, al regreso de ese universo de ficción, se llega a la realidad con otra mirada, con otra disposición, con otro entendimiento, con otra expansión.

Paula Margulles

Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias.

Eduardo Galeano

 

Leer literatura, acercarse a la literatura; construir interpretaciones junto con otros lectores; enriquecer la propia mirada dialogando sobre lo leído; explorar los textos abriendo el mundo de imágenes que sugieren; desplegar asociaciones y comparaciones con otros textos, con otras situaciones no necesariamente ficcionales, son tareas del lector que la escuela puede y debe provocar para que sucedan. Hablar de libros, debatirlos; expresar las emociones que nos suscitan; escuchar; contrastar los diferentes gustos y apreciaciones; compartir la lectura en voz alta perdiéndonos en la fantasía de lo posible, son experiencias que todo alumno tiene derecho a vivenciar; es entonces la escuela, la provocadora de esa gran ocasión.

Un grupo de chicos leyendo, jóvenes intercambiando apreciaciones acerca de lecturas con la pasión propia de la edad, adultos discutiendo acerca de la verosimilitud de una historia real o de ficción son las escenas vitales y enriquecedoras, inclusivas y potentes que buscamos encontrar en cada una de las instituciones.

 

PLAN PROVINCIAL DE LECTURA:

La participación de los alumnos durante toda su escolaridad en escenas de lectura, asiduas y sostenidas, en las que a veces les leen y en otras leen con otros o en soledad, resultan estratégicamente indispensables para acercarlos a la cultura escrita, y especialmente a la literatura. Por ello, es importante la presencia de un adulto lector que les brinde escenarios y momentos placenteros en los que el libro y la voz sean vehículos para construir mundos posibles e imaginarios, y también coadyuven en el desarrollo de la lengua escrita.

Los nuevos recursos de que disponemos para la lectura de textos literarios, a través del ciberespacio no tienen necesariamente que constituirse en el enemigo de la lectura, por el contrario, resultan positivos si se hacen compatibles con determinadas condiciones de uso. Entre ellas, una condición indispensable es que los niños y jóvenes, en tanto alumnos, tengan en las aulas la principal oportunidad de encontrarse con textos literarios que les provoquen el deseo y el placer de leer. Si realmente se pretende conseguir que, además de aprender a leer y escribir de modo eficaz, los alumnos y alumnas adquieran gusto y entusiasmo por los libros de literatura, debiéramos reforzar los espacios –las ocasiones, al decir de Montes- en donde esas pasiones se estimulen abiertamente. Sin desconocer múltiples terrenos, la escuela es el ámbito en el cual hay espacio y ocasión para el protagonismo lector.

Por otra parte, no desconocemos los bajos resultados en COMPETENCIAS lectoras que están observándose en las diversas instancias evaluativas de las que participan nuestros alumnos, ya sea en aquellas gestadas a nivel nacional (ONE), como las internacionales (PISA). Ello da cuenta de que es un imperativo del sistema educativo, fortalecer los vínculos de los alumnos y los docentes con la cultura escrita, especialmente con los libros como fuentes de acceso al conocimiento, como bienes culturales que, puestos a disposición de todos, ayudarían a superar la fragmentación y las desigualdades visibles en el sistema. Esto implica repensar también, las estrategias para el lograr mejorar las prácticas de lectura en la escuela. En este sentido, consideramos que el Plan de Lectura, es una herramienta pedagógico-política que permite reposicionar la lectura en el cotidiano escolar.

Hablar de lecturas es hablar de libros, de lugares y tiempos que faciliten el acto de leer. Por ello, fijar como lineamiento de política educativa, un mejor acceso a la lectura, requiere de la ejecución de líneas de trabajo que faciliten y perfeccionen los espacios, prácticas y circuitos dedicados a provocar encuentros entre los lectores y los textos. Si, como hemos sostenido, la lectura es la puerta de acceso al conocimiento de la cultura letrada, la escuela tiene que planificar y promover su enseñanza y práctica cotidiana, considerando su implementación en cada proyecto escolar, a fin de asegurar la formación de lectores. Además, desde el Estado, se debe facilitar el acceso a los libros como bienes culturales, por ello, desde hace años, en los programas especiales tales como PIIE y PROMER, se contempla la dotación de bibliotecas a las instituciones educativas. Esto nos lleva a considerar la posibilidad de fortalecer el acervo literario de instituciones educativas que no están comprendidas en dichos programas. Esto implica fundamentalmente acompañar la presencia de talleristas y escritores provinciales –según sea la línea de acción que corresponde- con libros seleccionados previamente por el equipo provincial.

En un trabajo que lleva por título Lecturas: del espacio íntimo al espacio público, la antropóloga francesa Michèl Petit afirma que la lectura nos facilita la entrada a lugares en donde elaboramos nuestra historia, apoyándonos en fragmentos de relatos, imágenes, frases escritas por otros. Para esa lectura la escuela tiene un rol destacado e imprescindible.

Acercarse a un texto literario, sumergirse en él es, sin duda, una experiencia intensa y, en algunas ocasiones, decisiva para el destino de un lector. Imaginar, fantasear, reflexionar, asociar, recordar, construir sentidos, hace que un lector levante la cabeza cada tanto como si estuviera distraído, para luego sumergirse nuevamente en el texto.

La literatura –discurso plurívoco, autorreferencial, ficcional- hace que los lectores hagan suyo el texto y lo pongan a jugar con interioridad, es decir, con todo lo que los constituye como sujetos socioculturales. Es por ello que en la lectura de literatura se juega una tensión entre ese encuentro íntimo, personal del lector con el texto, y la práctica social, pues la obra y el acto de leer se inscriben en un tiempo y un lugar, una ocasión específica en la que se va constituyendo un entramado entre texto-sujeto y entre sujetos lectores.

Los cuentos, las novelas y los poemas interpelan a los lectores, llevándolos a cuestionarse sus certezas, enfrentándolos con diversos puntos de vista, por medio de las reinterpretaciones que las ficciones literarias provocan en cada lectura y en cada lector. Entonces, cabe preguntarnos una vez más, ¿qué nos ofrece la literatura? En relación con esto, el escritor Ricardo Piglia en su trabajo El último lector le otorga el rasgo decisivo de ser un discurso de alto impacto para los lectores ya que lo sustrae de la práctica múltiple y anónima, lo hace visible en un contexto preciso, lo integra en una narración particular.

Hablar de acervo cultural, de legado a las nuevas generaciones, de integrarnos en una narración propia que nos permita penetrar en nuestra región en particular, requiere de una política educativa que atienda a la formación de lectores e incorpore la transmisión, recreación y producción de nuestra literatura. En este sentido, la escuela es la encargada de difundir, junto con otras instituciones del medio -bibliotecas populares, Subsecretaría de Cultura de la provincia, comisiones de cultura de cada localidad, asociación de escritores-, el patrimonio lingüístico, cultural y literario de la provincia. Es ésta una apropiación altamente significativa de un acervo que nos da identidad, nos aporta la singularidad de “ser pampeano”.

Leer literatura, acercarse a la literatura; construir interpretaciones junto con otros lectores; enriquecer la propia mirada dialogando sobre lo leído; explorar los textos abriendo el mundo de imágenes que sugieren; desplegar asociaciones y comparaciones con otros textos, con otras situaciones no necesariamente ficcionales, son tareas del lector que la escuela puede y debe provocar para que sucedan. Hablar de libros, debatirlos; expresar las emociones que nos suscitan; escuchar; contrastar los diferentes gustos y apreciaciones; compartir la lectura en voz alta perdiéndonos en la fantasía de lo posible, son experiencias que todo alumno tiene derecho vivenciar; es entonces la escuela, la provocadora de esa gran ocasión.

En el acto de escuchar, leer a otro y de leer por sí mismo, el alumno concurre a un encuentro, una comunicación y un descubrir posibilidades de entrar en mundos interiores habitados por personajes y situaciones cercanos y a la vez lejanos; propios y ajenos. Por ello, el acto de contar o leer un cuento es un abrazo afectuoso de la literatura hacia los niños y jóvenes, un puente que tiende la escuela. Leer y escuchar lecturas en la escuela, es el inicio de un camino que comienza de la mano de un adulto que acerca, motiva; y poco a poco, ese abrazo se transformará en recíproco y dejará de necesitar mediador. Conformar con los alumnos una sociedad de lectura que tenga el aula como punto de partida y que se expanda, se multiplique, es el propósito que enmarca el proyecto: espacios para compartir lecturas.

Objetivos
  • Provincial de Lectura Propender al fortalecimiento de las competencias lectoras, facilitando el acceso a la literatura como manifestación cultural a la que los alumnos tienen derecho a acceder para conocer y recrear.
  • Elevar los niveles de lectura (comportamiento lector y comprensión lectora), haciendo de la lectura no solo un factor de esparcimiento y crecimiento personal, sino también, un instrumento intelectual que permite participar democráticamente en la sociedad.
  • Fortalecer el rol del docente como mediador de prácticas de lectura que atienden a la formación del alumno como lector en el contexto escolar y más allá de él, brindándole herramientas para la elaboración y ejecución de proyectos de lectura.
  • Difundir la literatura de escritores de La Pampa para promover la valoración del patrimonio lingüístico, cultural y literario de nuestra región, en alumnos de Nivel Inicial, Primario, Secundario e Institutos de Formación Docente.
  • Promover la literatura a través de diferentes acciones socio comunitarias en diversos contextos: de encierro, medios de comunicación, ferias de libros, feria de la lectura, centro Ayelén, Cumelén, entre otros.